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Sudáfrica: los menores no acompañados siguen siendo vulnerables
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Unos menores hacen cola para recibir ayuda en la oficina del JRS cerca de la frontera de Zimbabwe, provincia de Limpopo, Sudáfrica (Peter Balleis SJ/JRS)
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| De los cerca de 175 niños que actualmente están en Musina y Makhado, menos de 50 acuden a la escuela. |
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Johannesburgo, 16 de
marzo de 2011 – Muchos menores no acompañados, la mayoría niños
inmigrantes indocumentados, se ven obligados a dormir en las paradas de
taxis y a mendigar para sobrevivir, algunos de ellos desde hace más de
cuatro años.
Según el personal que trabaja para el JRS en
Sudáfrica, en Musina y Makhado, cerca de la frontera con Zimbabwe, hay
dos temas que han empeorado la situación de los menores no acompañados:
un departamento de estado con escasos recursos y la falta de
alojamientos.
Los niños de la calle en Makhado y Musina suelen
ser inmigrantes sin documentos que han cruzado la frontera sin un
visado válido. Se ven obligados a valerse por si mismos y a trabajar en
empleos de alto riesgo, incluyendo trabajos físicos, y a menudo
terminan involucrados en bandas criminales y en la prostitución.
El
Refugio de Santa Teresa para Chicos, el único de este tipo en Makhado,
se vio obligado recientemente a mudarse a un edificio más grande para
alojar a una creciente población de chicos sin hogar en el área. Pero
no hay refugios para chicas.
Si bien hay dos refugios en Musina,
uno para chicos y otro para chicas, ambos se enfrentan a graves
dificultades. La falta de albergues para menores ha llevado a algunos
niños a quedarse en alojamientos para adultos, o simplemente a quedarse
en las calles.
De los cerca de 175 niños que actualmente están
en Musina y Makhado, menos de 50 acuden a la escuela. Esto se debe
principalmente a problemas legales y económicos. A menos que los niños
tengan el permiso de residencia sudafricano, las escuelas no pueden
matricularles.
Dificultades para acceder a la educación
Además, para los niños admitidos en la escuela, los índices de
deserción son altísimos por la imposibilidad de pagar los costes de los
uniformes, los bártulos escolares y otros materiales necesarios. Animar
a los niños de la calle a permanecer en los refugios y a aceptar la
supervisión de un adulto es todo un reto. Sin un proceso de registro
que funcione, es difícil ofrecer la acogida temporal, la reunificación
familiar y el retorno voluntario.
"Una respuesta más global por
parte de las autoridades y de los departamentos relacionados con el
tema de los menores no acompañados permitiría aumentar la protección de
estos niños vulnerables. Hay que hacer más eficientes los trámites y
procedimientos para mejorar la seguridad de los menores no
acompañados", dijo el responsable de advocacy y comunicación del JRS
África austral, Robyn Leslie.
El equipo del JRS en Makhado
trabaja actualmente con las autoridades en la mejora de la asistencia a
los niños que llegan a la oficina. Esto significa hacer un seguimiento
de las opciones de alojamiento de estos, así como de monitorear las
órdenes judiciales de protección, que obliga a las autoridades a
ofrecer un lugar seguro a los niños bajo su tutela.
Tailandia: los niños shan en peligro en el norte del país
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Wi Lai Poli, ganadora de una beca, norte de Tailandia (Molly Mullen/JRS)
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| En un intento por reducir el riesgo de caer víctimas del tráfico de personas, del trabajo infantil o de la prostitución, el JRS ofrece becas para los niños en situación de mayor riesgo de abandonar la secundaria. |
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Bangkok, 10 de marzo de 2011 – Muchos niños refugiados de la etnia
shan, procedentes de Birmania, encaran grandes dificultades mientras
crecen en el norte de Tailandia. Muchos son los que abandonan la
escuela precozmente, empiezan a consumir drogas, e incluso caen
víctimas de los traficantes de personas, según dice el responsable
regional de advocacy del JRS Asia Pacífico, Oliver White.
Nacer
y crecer en el área shan del norte de Tailandia no es fácil. Sin
papeles, es difícil encontrar trabajo. Así que muchos se resignan a una
vida, en el mejor de los casos, de jornaleros en el campo, en el peor,
de traficantes de tráfico de drogas, en la prostitución o en la cárcel.
A
diferencia de los refugiados karen y karenni, también de Birmania, el
gobierno tailandés no reconoce a los shan como refugiados, lo que ha
obligado a más de 500 de ellos a establecerse en campamentos no
oficiales, como el de Jung Jor, formado por unas docenas de casas de
bambú en una colina polvorienta.
Sin apoyo del estado, muchos
shan se ven obligados a realizar trabajos difíciles o peligrosos por
menos de tres dólares al día. Otros introducen ilegalmente
metanfetaminas desde Birmania a Tailandia. Los riesgos son elevados:
Tailandia impone la pena de muerte por delitos graves de tráfico de
drogas.
"Aquí hay un problema grave con las drogas y la
prostitución infantil… La venta de drogas afecta a toda la familia,
pero es duro encontrar trabajo en las aldeas o en las granjas. Traficar
con estupefacientes es su única opción," explica el señor Jafa, un
cuidador de un orfanato local.
Aumentar el acceso a la educación
Aunque
Tailandia tiene establecida como obligatoria la educación para todos
los niños, independientemente de su situación legal, muchos no hablan
lo suficientemente bien el tailandés para poder seguir las clases. A
otros, sus padres no pueden permitirse enviarles a la escuela y menos
si temen que pueden ser deportados.
En un intento por reducir el
riesgo de caer víctimas del tráfico de personas, del trabajo infantil o
de la prostitución, el JRS ofrece becas para los niños en situación de
mayor riesgo de abandonar la secundaria.
Wi Lai Poli es una
estudiante de octavo grado que se ganó una beca del JRS para que
pudiese continuar sus estudios en la escuela de secundaria. A pesar de
ser tan joven, ella es muy consciente de la importancia de la educación.
"Si no estuviera en la escuela, trabajaría en una granja o iría a Chiang Mai," dice Wi Lai Poli.
Animada
por su maestra de inglés y matemáticas, Wi Lai no sólo quiere segur su
educación secundaria, sino que quiere hacer de ésta su profesión.
El
JRS ofrece actualmente 18 becas al año. En 2010, más de 200 las
solicitaron. Para impedir tensiones con la comunidad local, el 20 por
ciento de las becas son para niños tailandeses.
El JRS ofrece
asistencia financiera a tres escuelas en el distrito de Wiang Hang y
Chiang Dao. Los equipos suministran también materiales agrícolas y
ofrecen apoyo a proyectos de medios de subsistencia en cada colegio.
Con la financiación del JRS, cada escuela produce ahora suficientes
verduras para alimentar a los estudiantes y como suplemento a sus
ingresos.
Aparte de la asistencia económica, las becas y el
apoyo a los programas de subsistencia, el JRS trabaja con la Red de
Acción de Mujeres Shan (SWAN, por sus siglas en inglés) y otras ONG
para ofrecer formación a los maestros de guarderías y de escuelas de
primaria.
Haití: los dos candidatos presidenciales hablan de los temas relacionados con las migraciones
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Numerosos funcionarios del gobierno han insistido que actualmente es imposible absorber a la población deportada en condiciones de seguridad, Port-au-Prince, Haití (Christian Fuchs/JRS)
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| Los debates abordan dos temas preocupantes: las relaciones haitiano-dominicanas y la deportación de haitianos desde Estados Unidos. |
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Port-au-Prince, 15 de marzo de 2011 – A menos de una semana de la
segunda vuelta electoral, los dos candidatos a la presidencia han
intensificado su campaña.
En sus viajes por todo el país y por
el extranjero, los dos políticos han sacado a la luz muchos temas
nuevos, en particular los relacionados con la emigración. Parece como
que los candidatos se han decidido a dar a este asunto la importancia
que éste merece en Haití, donde aproximadamente un tercio de la
población (más de cuatro millones de los 10 millones que hay en el
país) han emigrado. Los debates abordan dos temas preocupantes: las
relaciones haitiano-dominicanas y la deportación de haitianos desde
Estados Unidos.
La candidata presidencial, y ex primera dama,
Mirlanda Manga, en sus viajes a Canadá y Estados Unidos, condenó la
reciente decisión estadounidense de reanudar las deportaciones de
ciudadanos haitianos, que fueron suspendidas tras el terremoto del 12
de enero de 2010.
Si es elegida, ha prometido presionar al
presidente de los Estados Unidos, Barak Osama, para que reinstaure la
moratoria a la deportación de haitianos, especialmente de los ex
convictos. Según Manga, estas deportaciones ejercen una presión
excesiva sobre el país.
En su visita a la República
Dominicana, el popular cantante y candidato presidencial, Michel
Marbellí, tuvo un encuentro con el presidente dominicano, Leonel
Fernández, con quien habló de las posibilidades de trabajar para
mejorar las relaciones entre ambos países.
Si bien ninguno de
los candidatos presentó propuestas detalladas sobre migraciones, el
interés político surge de los acontecimientos recientes.
Muerte de un deportado
Una
semana después de su deportación junto a otros 26 compatriotas,
Wildrick Guerrier murió en una prisión haitiana a finales de enero. La
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) apremió a las
autoridades estadounidenses a suspender las deportaciones de personas
de origen haitiano que padezcan enfermedades graves o que tengan
familiares en los EE.UU.
Una semana después de las publicación
de la declaración de prensa de la CIDH, varias organizaciones
humanitarias y grupos de iglesia, entre estos el JRS USA, escribieron a
la Secretaria del Departamento de Estado de Seguridad Nacional (DHS),
Janet Napolitano, expresándole su desacuerdo con la decisión del DHS de
reanudar las deportaciones de haitianos.
Según estas
organizaciones en Estados Unidos, Haití está aún luchando por
recuperarse del terremoto del 12 de enero y que no puede asegurar la
protección de los deportados.
Expulsiones violentas de haitianos
Según
estimaciones de algunos líderes comunitarios, en la mañana del 28 de
febrero, los habitantes de varios distritos dominicanos expulsaron a
420 haitianos.
"Es mejor limpiar nuestros distritos de esta gente, porque muchos de ellos han cometido crímenes", dijo un líder comunitario.
Tras
las expulsiones, el JRS República Dominicana escribió a la policía de
la ciudad de Santiago, en el norte del país, pidiéndole que protegieran
los derechos humanos de los haitianos amenazados por los líderes
comunitarios de esta provincia dominicana.
Ambos candidatos han
expresado su preocupación con respecto a las expulsiones de haitianos
de varios distritos de la ciudad de Santiago.
Posteriormente,
varios grupos de derechos humanos y el embajador de Estados Unidos en
la República Dominicana, Raúl Yzaguirre, instaron a las autoridades a
proteger los derechos de los haitianos en el país.
Internacional: evacuan a refugiados fuera de Libia
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Miles de etíopes, eritreos, somalíes y otros refugiados hombres, mujeres y niños siguen atrapados en Libia.
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| Hasta la fecha, más de 280.000 personas han huido de la violencia en Libia. La mayoría han ido a Túnez y Egipto, mientras que unos pocos más han solicitado protección en Níger y Argelia. |
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Roma, 16 de marzo de 2011 – El JRS ha aplaudido las acciones de las
autoridades italianas en respuesta a la situación de los refugiados
eritreos en Libia; sin embargo, reconoce que aún queda mucho por hacer.
Cincuenta
y ocho refugiados eritreos fueron evacuados de Trípoli, la capital
libia, por fuerzas italianas el pasado 8 de marzo. En cooperación con
el Obispo Católico de Trípoli y el Consejo Italiano para los Refugiados
(CIR), las autoridades italianas evacuaron en avión a los refugiados a
la sureña ciudad de Crotone, en el sur de Italia. Las 18 familias,
formadas por 18 mujeres, 11 hombres y 26 niños, fueron alojadas en el
centro de recepción de Santa Ana.
Según la agencia de la ONU
para los refugiados (ACNUR) en Trípoli, las autoridades italianas están
tramitando la evacuación de otros 70 refugiados eritreos de Libia.
Además, 13 refugiados de esa misma nacionalidad que se encontraban a
bordo de un carguero maltés fueron trasladados a tierra. Todos se
habían inscrito en el ACNUR en Trípoli, y, por lo tanto, se les ha
permitido solicitar asilo en ambos países.
A pesar de los
esfuerzos de los gobiernos de la UE, el JRS sigue defendiendo el
reasentamiento de los refugiados que se encuentran en Libia y que se
garantice la protección de los civiles que huyen de la violencia en el
país.
Las cifras de la crisis
Hasta
la fecha, más de 280.000 personas han huido de la violencia en Libia.
La mayoría han ido a Túnez y Egipto, mientras que unos pocos más han
solicitado protección en Níger y Argelia.
Sin embargo, según el
JRS, hay que hacer mucho más para ayudar a los refugiados eritreos,
somalíes y etíopes en el país para que puedan llegar a un lugar seguro
en Europa. El ACNUR tiene registrados a más de 2.000 refugiados
eritreos para facilitar su evacuación.
Según el ACNUR, los
equipos sobre el terreno han identificado a 700 personas que necesitan
protección en Túnez y a otras 54 en Egipto procedentes de Somalia.
Aproximadamente hay 350 eritreos en un campamento de la Media Luna Roja
en Benghazi, y algunos pocos más en otras ciudades de Libia.
Antes
de que estallara el conflicto había 11.000 solicitantes de asilo y
refugiados en Libia, y se cree que hay muchos más necesitados de
protección internacional procedentes de Eritrea, Etiopía y Somalia.
En
las últimas 24 horas, 22 barcas con más de 1.600 personas, la mayoría
jóvenes varones tunecinos han desembarcado en la pequeña isla de
Lampedusa, lo que eleva a 10.000 la cifra de tunecinos que han llegado
a Italia desde mediados de enero.
Kenya: nueva diplomatura en un campamento de refugiados
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Estudiantes refugiados en el recién equipado centro de educación de Kakuma, noroeste de Kenya (Angelika Mendes/JRS)
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| Para algunos, esta es la primera oportunidad de adquirir formación profesional en el área de los servicios sociales. |
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Kakuma, 7 de marzo de 2011 – Los refugiados del campamento de
refugiados de Kakuma ahora pueden estudiar para conseguir un diploma en
servicios sociales después de que el JRS pusiera en marcha su primera
diplomatura como parte de su iniciativa de educación superior.
El
primer curso, presentado hace dos semanas, se refiere a la gestión de
casos psicosociales. Durante 15 días, diecinueve refugiados y dos
miembros de la comunidad de acogida estarán aprendiendo diferentes
formas de brindar servicios sociales a personas vulnerables en sus
comunidades.
Al final del curso, los participantes que cumplan
con éxito todos los requisitos obtendrán un certificado de educación
continua en Gestión de Casos Psicosociales.
El curso es el
primero en el marco de la Vía de Aprendizaje de Servicios a la
Comunidad (CSLT, por sus siglas en inglés) que forma parte de una nueva
iniciativa de educación a distancia de Jesuit Commons – Educación
Superior a Distancia (JC-HEM) y del Servicio Jesuita a Refugiados en el
campamento de refugiados de Kakuma. Pronto se impartirán nuevos cursos
en otras áreas.
Desarrollado entre EE.UU. y Kenya
El
curso se desarrolló en cooperación con la Fordham University, una
universidad jesuita de Nueva York, y el JRS en Kakuma. El Dr. Paul
Duong Tran, profesor asociado de la Escuela Fordham de Servicios
Sociales, junto a estudiantes de maestrías y de doctorado han ofrecido
su tiempo y excelentes conocimientos de forma voluntaria para reunir
los materiales del curso. El JRS los adaptó para diseñar los planes de
estudio adaptados a los participantes en Kakuma.
El curso
consiste en 10 horas de formación a la semana en Kakuma. Como parte de
la iniciativa, se instalaron nuevos equipos informáticos y conexiones a
Internet en el campamento para permitir incorporar contenidos online
como vídeos en su currículum.
En el futuro, se prevé que los
estudiantes de Kakuma puedan conectarse online con alumnos de los
EE.UU. y de otros lugares que participen en el proyecto JC-HEM.
Seleccionando los primeros estudiantes
El
grupo de estudiantes involucrados en esta nueva oportunidad de
aprendizaje fueron elegidos de entre los que sirvieron a sus
comunidades como voluntarios en el campamento o que trabajaron con
organizaciones locales en la comunidad de acogida. Para algunos, esta
es la primera oportunidad de adquirir formación profesional en el área
de los servicios sociales.
"Estoy entusiasmadísima por este
curso y por el grupo de estudiantes. Realmente creo que el curso de
gestión de casos psicosociales puede formar a personas que sirvan a
quienes viven en Kakuma. Su dedicación para aprender añadido a los
recursos ofrecidos a través de este partenariado me hace confiar en que
utilizarán los conocimientos adquiridos en este curso en los próximos
años", dijo Gretchen Emick, facilitadora de la CSLT en Kakuma.
Educación a distancia para refugiados en tres países
La
CSLT forma parte de un proyecto más amplio del JC-HEM que ofrece
educación a distancia por ordenador a los refugiados del campamento de
Kakuma, Kenya, el de Dzaleka, Malawi, y a los refugiados urbanos en
Alepo, Siria.
El proyecto aúna dos áreas – una diplomatura en
estudios en humanidades que está completamente acreditado como un grado
abierto a los refugiados de Kakuma y Dzaleka; y la CSLT que ofrece
cursos más cortos de desarrollo profesional en áreas directamente
aplicables a las vidas de los refugiados y a miembros de las
comunidades de acogida en estos tres emplazamientos.
El JRS ha
estado presente en el campamento de refugiados de Kakuma, al noroeste
de Kenya, desde 1994. El campamento acoge en la actualidad a más de
80.000 refugiados de los que la mayoría son somalíes.
EE.UU.: mesa redonda sobre refugiados colombianos
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Millones de colombianos han sido desplazados por la violencia, muchos de ellos siguen necesitados de soluciones duraderas, Buenaventura, Colombia (Sergi Càmara/JRS)
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| Aproximadamente 500.000 colombianos han huido a los países vecinos, muchos de los cuales siguen necesitando soluciones duraderas, si bien la integración local o el retorno seguro siguen siendo opciones a descartar. |
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Washington DC, 10 de marzo de 2011 – Sin duda, una de las más
persistentes — y olvidadas — crisis humanitarias del hemisferio
occidental, el actual conflicto de Colombia, se ha saldado con la
persecución y el desplazamiento de más de cuatro millones de
colombianos en las últimas dos décadas.
El 23 de marzo, el Servicio Jesuita a Refugiados USA participará en una mesa redonda sobre la
situación de los refugiados colombianos en Ecuador y Panamá. El evento
se centrará en las condiciones de vida, el acceso al empleo, la
atención sanitaria y las oportunidades educativas, poniendo un énfasis
especial en los afrocolombianos, los menores no acompañados y las
mujeres.
El acto contará con tres panelistas: Shaina Aber,
adjunta al director de advocacy del JRS USA; Andrea Lari, directora
regional de Refugees International; Melanie Nezer, directora de
políticas y advocacy, de la Compañía Hebrea de Ayuda a los Inmigrantes.
Será moderado por Kathleen Newland, directora de Programas de Políticas
para Refugiados e Inmigrantes del Instituto de Políticas de Inmigración.
Ecuador y Panamá
El
impacto del conflicto en los países vecinos y la creciente crisis de
los refugiados en la región han recibido poca atención de la comunidad
internacional. Aproximadamente 500.000 colombianos han huido a los
países vecinos, muchos de los cuales siguen necesitando soluciones
duraderas, si bien la integración local o el retorno seguro siguen
siendo opciones a descartar.
En Ecuador, los grupos armados
colombianos operan en las comunidades fronterizas, imponiendo sus
impuestos, amenazando y desplazando a los campesinos, reclutando por la
fuerza a niños y aterrorizando a la población.
El gobierno
ecuatoriano ha enviado miles de soldados a la frontera desde 2008, pero
las consecuencias de esta medida han sido contrarios a los previstos.
Por ejemplo, un estudio reciente del ACNUR sobre 700 mujeres refugiadas
en el área de Lago descubrió que el 94,5% habían sido víctimas de
violencia sexual y de género a lo largo de sus vidas.
En las
remotas áreas rurales de Jaqué y Piña, en Panamá, conseguir atención
médica adecuada es un verdadero reto para todos, pero en especial para
aquellos cuya movilidad es limitada. No hay hospital en Jaqué, sólo un
pequeño centro de salud. En el caso de una emergencia médica, las
personas con protección temporal se ven obligadas a solicitar permiso
para ir al hospital.
En 1996, el gobierno panameño comenzó a
repatriar a los refugiados en la región fronteriza de Darién,
levantando duras críticas entre la comunidad internacional. Sin
embargo, las repatriaciones siguieron y Jaqué, como principal destino
de los refugiados, vio algunos intentos de retorno. Las entrevistas
realizadas a residentes en Jaqué indican que las autoridades panameñas
siguieron una política de intimidación para presionar a los desplazados
colombianos a firmar los documentos de retorno.
Para más información: http://my.migrationpolicy.org/o/6170/p/salsa/event/common/public/?event_KEY=40327#
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